Archivos para Julio 2008

26
Jul
08

en librería las musas…

Bautizo del libro

[...] La palabra evoca su dualidad, su doble expresión contiene —quizás internamente— un discurso que lo define, lo edifica en otro. Si digo «bandera» lo asocio a cualquier momento histórico. Si anuncio, la palabra en sí, se hace signo, vocablo pero también corporeidad: dolor, amor, odio, expresión, cuerpo y finalmente emoción la cual se presenta como signo convencional de un discurso que tiene sentido y al mismo tiempo quiere «mostrar» su visión de la realidad o de la historia. El teatro es eso: cuerpo, sustancia del texto o la consecuencia de aquel discurso. De alguna manera —no sé cómo— el cuerpo es la unidad de las emociones del espectador. Para él la obra de teatro ha funcionado porque sus emociones se han corporizado. Y si digo que las emociones han adquirido ese nivel en el espectador es porque el discurso —quizás teatral— ha funcionado en ese contexto. Así que el signo teatral no es sólo un hecho convencional (y esto es una herejía semiótica). Sino que se flexibiliza haciéndose «deseo» en el texto (como quería Ronland Barthes, cuando se distanciaba de la ciencia). Búsqueda alterable en cuerpo continuo, temple, ritmo, cadencia poética: actuación.
Entonces —queridos espectadores— somos cuerpo y comulgamos en esa relación con el otro. El signo es una alteridad porque vocaliza con el espíritu que nos constituye en el otro que «ve» aquel otro cuerpo del actor y cuando el texto, junto con el dramaturgo (al cual prefiero llamar poeta) —ahora sí lo digo—, comprende que el lugar lúdico de la palabra le viene de ese distanciamiento consigo mismo, consigue en ese instante introducirse en la sensibilidad de quien recepta su obra. La palabra en él es el éxtasis de su encuentro que se hace síntesis en lo que será, en el contexto de la obra, el espacio escénico representado. Todo está sujeto a esa dinámica espiritual cuyas formas están contenidas en el arte. Por eso decía que nada es convencional, puesto que ese cuerpo está (lo estará) en proceso de constituirse. Las nuevas tendencias teatrales no son más que parte de ese mismo cuerpo y, como cuerpo que es, adquiere belleza, sentido, ética, expresión y finalmente condición humana que es de lo que estamos hablando. Esa condición humana es la búsqueda de todo dramaturgo al encuentro con su propia poética de las emociones…. (leer más…)

Conferencia dictada en el marco del bautizo del libro “Monos azules en Times Square”. En la fotografía, Mirla Campos en la representación de la lectura dramatizada de “Mariana” de José Ramón Fernández, en el marco del bautizo




Juan Martins

Dramaturgo. Escritor y crítico venezolano

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